jueves, 22 de octubre de 2020

TEMA 7: TRASLADO DE ACCIDENTADOS

ASPECTOS GENERALES

El traslado innecesario de las víctimas de un accidente o de los enfermos graves es muy peligroso. 
Al trasladar un accidentado o un enfermo grave, se deberá garantizar que las lesiones no aumentarán, ni se le ocasionarán nuevas lesiones o se complicará su recuperación ya sea por movimientos innecesarios o transporte inadecuado. Es mejor prestar la atención en el sitio del accidente, a menos que exista peligro inminente para la vida de la víctima o del auxiliador como en un incendio, peligro de explosión o derrumbe de un edificio. 

Una vez que se  haya decidido cambiar de lugar a la víctima, seconsiderará tanto la seguridad de la víctima como la del rescatador. También se tendrá en cuenta la propia capacidad, así como la presencia de otras personas que puedan ayudar.

 Al herido hay que moverlo como si fuese un bloque rígido. Es decir, hay que impedir el movimiento voluntario de sus articulaciones. Evitar toda flexión o torsión, transportándolo siempre recto como un poste, a fin de proteger su médula espinal en caso de fractura de la columna vertebral


 Para evitar mayores lesiones en el traslado de las víctimas de un accidente se debe: 

- Asegurar que las vías respiratorias estén libres de secreciones.
- Controlar la hemorragia antes de moverla. 
- Inmovilizar las fracturas. 
- Verificar el estado de conciencia. Si se encuentra inconsciente, como resultado de un traumatismo, considerar al accidentado como si tuviera una lesión de columna vertebral. Evite torcer o doblar el cuerpo de una víctima con posibles lesiones en la cabeza o columna. Utilizar una camilla dura cuando se sospecha fractura de columna vertebral. 
- No debe ser transportadas sentadas las personas con lesiones en la cabeza, espalda, cadera o pierna. Seleccionar el método de transporte de acuerdo con la naturaleza de la lesión, número de ayudantes, material disponible, contextura de la víctima y distancia a recorrer. 
- Dar órdenes claras cuando se utiliza un método de transporte que requiera más de 2 auxiliadores. En estos casos uno de los auxiliadores debe hacerse cargo de dirigir todo el procedimiento.

FORMAS DE TRASLADO EN FUNCIÓN DEL NÚMERO DE SOCORRISTAS Y SUS CAPACIDADES

 Un  Socorrista:

 Nunca se moverá un herido cuando sólo haya un auxiliador y se sospeche lesión medular. 


. "En brazos": Es un método muy práctico para mover personas no excesivamente pesadas (según la corpulencia del socorrista) que no presenten lesiones serias, Ej. un esguince de tobillo que le impide la marcha. Consiste en coger a la víctima, colocando una mano debajo de sus rodillas de manera que sostenga las piernas y la otra alrededor de su espalda, sosteniendo el peso del tronco; la víctima puede afianzarse en nosotros pasando sus brazos alrededor de nuestro cuello. Hay que tener especial cuidado a la hora de "cargar" con el peso de la víctima Ej.: si estuviera sentada en el suelo), flexionando las rodillas al agacharnos, para evitar hacer todo el esfuerzo con la musculatura de la espalda, lo que podría propiciar la aparición de lesiones a nivel lumbar. 

"Sobre la espalda" o "a cuestas": Tiene las mismas indicaciones que el método anterior; no obstante, no es necesaria la potencia de brazos de aquél, ya que el peso de la víctima se transmite, en parte, al tronco del socorrista. Entrelazando las manos, es mas fácil cargar con el peso de la víctima. Este método no es válido para víctimas inconscientes, ya que se necesita la colaboración de la persona para aferrarse con sus brazos alrededor del cuello .

 "En muleta" sobre los hombros del rescatador: Un accidentado que no presente lesiones serias y que pueda caminar por sí mismo, puede ser ayudado si colocamos uno de sus brazos alrededor de nuestro cuello, pasando nuestro brazo libre alrededor de su cintura para lograr un soporte adicional. Este método puede ser llevado a cabo por uno o por dos socorristas, dependiendo de la corpulencia de la víctima, la amplitud del lugar, etc. Con ayuda de una tercera persona que sostenga las piernas de la víctima, se la puede bajar por una escalera de mano.


"Arrastre" de la víctima: Los métodos de arrastre son muy útiles, sobre todo, cuando sea necesario desplazar a una víctima pesada o corpulenta (el socorrista tendría dificultades para cargar por si solo con la víctima), o bien, en lugares angostos, de poca altura o de difícil acceso.

 Existen distintas maneras de arrastrar a una víctima: por las axilas, por los pies, con una manta o bien atando las muñecas de la víctima con un pañuelo y deslizándose "a gatas", colocándonos a horcajadas sobre la víctima, con las manos de ésta sobre nuestro cuello

 Colocar los brazos cruzados de la víctima sobre el tórax. Situarse detrás de la cabeza y colocar sus brazos por debajo de los hombros sosteniéndole con ellos el cuello y la cabeza. Arrastrarlo por el suelo






 Si la víctima tiene un abrigo o chaqueta, desabrocharla y tirar de él hacia atrás de forma que la cabeza descanse sobre la prenda. Arrástrarla por el piso, agarrando los extremos de la prenda de vestir


 "Método del bombero": Es muy útil para desplazar a víctimas inconscientes siempre que el socorrista sea, por lo menos, tan corpulento como la víctima. Tiene, además, la ventaja de que permite disponer de un brazo libre al socorrista para, por ejemplo, sujetarse a la barandilla de una escalera, apoyarse para guardar el equilibrio, etc. Primero, el socorrista se sitúa frente a la víctima, cogiéndola por las axilas y levantándola hasta ponerle de rodillas. Después, el brazo izquierdo del socorrista pasa alrededor del muslo izquierdo de la víctima cargando el peso de su tronco sobre la espalda del socorrista. Finalmente, el socorrista se levanta, se mantiene de pie y desplaza a la víctima para que su peso quede bien equilibrado sobre los hombros del socorrista. Con su brazo izquierdo sujeta el antebrazo izquierdo de la víctima, quedándole un brazo libre. 






Dos Socorristas

 "Asiento sobre manos": Se puede improvisar un asiento para trasladar a una accidentado, uniendo las manos de dos socorristas; existen varias posibilidades. La diferencia fundamental entre ellos estriba en que permiten disponer o no (asiento de cuatro manos), de un brazo libre a un socorrista (asiento de tres manos) o de un brazo libre a cada socorrista (asiento de dos manos), que se puede utilizar para sostener una extremidad inferior que estuviera lesionada o como respaldo para la espalda de la víctima. Dependiendo de las lesiones que presente la víctima, de su capacidad de colaboración y de la fuerza de los socorristas, optaremos por una posibilidad u otra.


Transporte en silla: Se usa cuando la persona está consciente y no tiene lesiones severas, especialmente indicado si es necesario bajar o subir escaleras. 
Debe tenerse la precaución de que el camino esté libre de obstáculos, para evitar que los auxiliadores tropiecen, así como que la silla sea suficientemente fuerte. Para emplear este método de transporte se necesitan 2 auxiliadores. 

Si la víctima no puede sentarse sin ayuda, haz lo siguiente: Coloca la silla al costado del accidentado. Un auxiliador se pone de rodillas a la cabeza de la víctima. Mete una mano bajo la nuca, y la otra mano bajo los omoplatos.  En un solo movimiento sienta la víctima acercándote contra ella y sosteniéndola con una pierna.
 Coloca los brazos por debajo de las axilas de la víctima cogiendo el brazo de la víctima cerca de la muñeca. Con tu otra mano toma de igual forma el otro brazo y entrecrúzalos apoyando la cabeza contra el auxiliador, sostenga el tronco de la víctima entre tus brazos.
 Ponte de pie con la espalda recta, haciendo el trabajo con las piernas, mientras el otro auxiliador le sostendrá las piernas a la víctima.
 A una orden, levantad simultáneamente y colocar la víctima en la silla. Asegurad a al víctima en la silla, inclinad la silla hacia atrás, para que la espalda de la víctima quede contra el respaldo de la silla.
 A la orden, levantar simultáneamente la silla y caminar con precaución lentamente






Varios socorristas

  "Técnica de la cuchara": Se utiliza para depositar un accidentado en una camilla o trasladarlo entre varias personas. Requiere 3 o 4 socorristas que se arrodillan a un costado de la víctima e introducen sus manos por debajo de la misma: 
1. Un socorrista sujeta la cabeza y parte alta de la espalda.
 2. El segundo socorrista sujeta la parte baja de la espalda y muslos.
 3. El tercer socorrista sujeta las piernas por debajo de las rodillas. 
4. El socorrista a la cabeza de la víctima, da la orden de levantar a ésta y la colocan sobre sus rodillas. 
5. Una cuarta persona coloca una camilla debajo de la víctima.
 Los socorristas, cuando lo ordena el socorrista a la cabeza de la víctima, depositan a ésta sobre la camilla.
                     



 "Técnica del puente"
Se utiliza para depositar un accidentado en una camilla Los socorristas se colocan agachados con las piernas abiertas sobre la víctima: 
1. Un socorrista sujeta la cabeza y parte alta de la espalda.
2. El segundo socorrista sujeta a la víctima por las caderas.
3. El tercer socorrista sujeta las piernas por debajo de las rodillas. 
4. El socorrista a la cabeza de la víctima, da la orden de levantar a ésta. 
5. Una cuarta, persona coloca una camilla por debajo de la víctima. 
6. Los socorristas, a la orden, depositan a la víctima sobre la camilla.

                                                         



"Técnica de los socorristas alternos":
 Se utiliza para depositar un accidentado en una camilla. Los socorristas se arrodillan a un costado de la víctima, 3 a cada lado, y un 7º se arrodilla a la cabeza de ésta, mirando hacia el pecho: 2 socorristas sujetan la parte alta de la espalda entrelazando sus manos. Otros 2 sujetan la parte baja de la espalda y los muslos entrelazando sus manos. Otros 2 sujetan las piernas por debajo de las rodillas entrelazando sus manos. El socorrista a la cabeza de la víctima, sujeta esta, a la altura de los lóbulos de las orejas, traccionando suavemente hacia sí. El socorrista a la cabeza de la víctima, da la orden de levantarla hasta la altura de sus rodillas. Esto se hace en bloque, manteniendo el eje cabeza-cuello-tronco. Se coloca una camilla bajo la víctima. y a la orden, se deposita a la víctima sobre ésta 

"Técnica de camilla humana"
Se realizará entre varios socorristas. Los movimientos iniciales serán similares a la técnica de cuchara. 
. La persona colocada en la cabeza dirigirá 
. En un primer movimiento situaremos a la victima a la altura de las rodillas ( todos los socorristas tendrán la misma apoyada en el suelo)
. Con esa misma posición los socorristas se pondrán de pie
. En una tercera fase se llevará a la victima hacia el pecho mediante una flexión de los brazos
. Desplazarse de forma conjunta y bajo las órdenes de la la persona responsable de la cabeza





      


 FORMAS DE IMPROVISAR UNA CAMILLA

Una camilla se puede improvisar de las siguientes maneras: Con 2 o 3 chaquetas o abrigos y 2 trozos de madera fuertes. Coloca las mangas de las prendas hacia adentro. Pasa los trozos de madera a través de las mangas. Abrocha o cierra la cremallera de las prendas.  Consigue una manta y dos trozos de madera fuertes. Extiende la manta en el suelo. Divide la manta imaginariamente en tres partes, coloca un trozo de madera en la primera división y dobla la manta. Coloca el otro trozo de madera a 15 cm. del borde de la manta y vuelve a doblarla.


VIDEOS


         



         

martes, 20 de octubre de 2020

TEMA 6: POSICIÓN LATERAL DE SEGURIDAD

La posición lateral de seguridad se utiliza en caso de que el paciente se halle inconsciente con presencia de respiración y pulso. 
Esta posición busca una situación estable de la victima y prevenir posibles atragantamientos.

Todas las variantes de la posición lateral de seguridad comparten unos ciertos principios básicos: la boca mira hacia abajo de forma que cualquier fluido puede drenar sin obstaculizar la respiración del paciente; la barbilla está inclinada hacia la parte alta de la cabeza, de forma que la epiglotis se mantenga abierta y brazos y piernas quedan bloqueados de manera que la postura sea estable.






sábado, 17 de octubre de 2020

Tema 5: VALORACIÓN DEL ACCIDENTADO E INTERVENCIÓN INICIAL





. Mantener la calma y tranquilizar a la víctima. 
. No mover al accidentado


1. EXPLORACIÓN PRIMARIA 







1.1.  CONSCIENTE:


1.1.1. Consciente y respira con normalidad: respuesta a estímulos:


La respuesta verbal:

• No habla 
• Los sonidos son incomprensibles 
• El lenguaje es confuso 
• Normal. 

La apertura ocular:

• No abre los ojos 
• Lo hace sólo al dolor o al hablarle
• Los abre espontáneamente. 

 Normalmente las pupilas se contraen al estímulo de la luz. Si ambas pupilas están más grandes de lo normal (dilatadas), la lesión o enfermedad puede indicar shock, hemorragia severa, agotamiento por calor, o drogas tales como cocaína o anfetaminas. 
 Si ambas pupilas están más pequeñas de lo normal (contraídas), la causa puede ser una insolación o el uso de drogas tales como narcóticos. 
 Si las pupilas no son de igual tamaño, sospechar un traumatismo craneal o una parálisis.


La respuesta Motora

• No hay movimientos 
• Movimientos de flexión o extensión anormales 
• Movimientos son orientados 
• Obedece a las ordenes.



1.1.2. Consciente y dificultades respiratorias

El manejo de situaciones con obstrucción de la vía aérea dependerá del grado de ésta. Si la oclusión es parcial y el paciente está consciente, se le debe animar para que tosa. El golpe interescapular está contraindicado ya que puede impactar o desplazar más caudalmente el cuerpo extraño. Si persiste la obstrucción y/o es completa, puede estar justificado el realizar la Maniobra de Heimlich aunque su eficacia no está suficientemente documentada. Para realizarla se efectuan 5 compresiones bruscas en epigastrio, lo que aumenta la presión intratorácica, simulando el mecanismo de la tos




1.2 . INCONSCIENTE


 A- B- C


A) Vía Aérea:

Asegurarse de que la vía aérea está abierta, es decir, que los conductos que permiten que el aire circule desde la boca o la nariz a los pulmones no estén obstruidos.





Dado que la causa más frecuente de obstrucción de la via aérea en los pacientes inconscientes es la relajación de la lengua y su caída sobre la hipofaringe, la maniobra de elección para desobstruir la misma es la maniobra frente-mentón. Con los dedos 2º y 3º de una mano se traccionará la mandíbula hacia arriba apoyándolos en borde inferior óseo del mentón, mientras que con la otra mano se desplazará la frente hacia atrás, hiperextendiendo el cuello. 

Si la víctima ha tenido un accidente y puede presentar una lesión de columna cervical debe evitarse la hiperextensión del cuello, por lo que únicamente se traccionará hacia arriba la mandíbula, mientras que con la otra mano se mantendrá la cabeza fija en una posición estable. Otras maniobras alternativas como cabeza-nuca y la triple maniobra han quedado relegadas. 




En caso de existir un cuerpo extraño accesible en la boca, deberá retirarse manualmente. Para ello, se traccionará de la lengua y de la mandíbula, para posteriormente introducir lateralmente el índice de la otra mano hasta la base de la lengua. Con el índice, en forma de gancho, se desenclava el cuerpo extraño y se extrae cuidadosamente, evitando no introducirlo más profundamente.



 B) Ventilación - Boca

Comprobar si respira, manteniendo las vías abiertas mediante la maniobra frente-mentón:

.




VER movimientos torácicos.
OÍR la respiración del lesionado. 

SENTIR el aliento en la mejilla.




c)  Circulación y hemorragias 




Es la expansión rítmica de una arteria, producida por el paso de la sangre bombeada por el corazón. El pulso se controla para determinar el funcionamiento del corazón. El pulso sufre modificaciones cuando el volumen de sangre bombeada por el corazón disminuye o cuando hay cambios en la elasticidad de las arterias. Tomar el pulso es un método rápido y sencillo para valorar el estado de un lesionado 





CIFRAS NORMALES DEL PULSO El pulso normal varia de acuerdo a diferentes factores, siendo el más importante la edad. LACTANTES 130 a 140 Pulsaciones por minuto NIÑOS 80 a 100 Pulsaciones por minuto ADULTOS 72 a 80 Pulsaciones por minuto ANCIANOS 60 o menos pulsaciones por minuto



                                           









2.   EXPLORACIÓN SECUNDARIA 

La exploración secundaria se realiza una vez aseguradas las funciones vitales (valoración Inicial o primaria).
 Consiste en realizar un examen lo más detallado posible del estado del paciente siguiendo un orden, desde la cabeza hasta los pies.

 Mediante la exploración secundaria podremos descubrir lesiones que aunque no representen una amenaza inmediata para la vida, pueden poner en compromiso la vida del paciente si no lo atendemos de forma adecuada.

 La exploración secundaria se basa por una parte en la “entrevista”. En ella pretendemos recoger información tanto de la víctima, como de las personas que la conozca o haya presenciado los hechos, y por otra, la “exploración” cuidadosa de cada parte del cuerpo con el propósito de encontrar signos (inflamación, heridas deformidades, etc.) o síntomas (que nos manifiesta el paciente como dolor, frío, falta de sensibilidad, etc.), que nos puedan hacer sospechar la existencia de lesiones o enfermedades.

 Para iniciar la entrevista nos pondremos cerca del paciente procurando que nos vea. Trataremos de transmitir confianza y seguridad en el paciente, sin agobiarlo, manteniendo una conversación adecuada, haciendo las preguntas pertinentes e informando en todo momento de lo que vamos a hacer.

 Conviene identificarnos y que la víctima se identifique y aporte sus datos personales más simples (nombre y apellidos, edad, lugar de residencia, etc), ello nos servirá para una primera evaluación neurológica al tiempo que nos ayudará a comunicarnos mejor con él.


 ASPECTOS IMPORTANTES QUE DEBEMOS RECOGER EN LA ENTREVISTA INICIAL

 1º Que le ocurre y como ha ocurrido: Preguntaremos que le duele y donde le duele. Averiguaremos si es posible como han ocurrido los hechos, como se han podido producir las lesiones (en caso de accidente), o como comenzaron los síntomas en caso de enfermedad (de forma aguda, al cabo de un tiempo, impide realizar movimientos desde el primer momento, etc.). 

2º Enfermedades que pueda padecer: Si padece del corazón, tiene la tensión alta, es diabético, epiléptico, etc. Preguntaremos también si es la primera vez que le ocurre algo similar 

3ª Medicación que toma habitualmente: Sobre todo para informar a los servicios de urgencias. Nos puede ayudar a conocer la enfermedad o enfermedades que pueda tener el paciente. 

4º Otros datos de interés: Conviene saber la última vez que ingirió alimentos, de que tipo y cuanto. También conviene informar a los servicios sanitarios si el paciente o víctima tiene alguna enfermedad alérgica conocida.


 LA EXPLORACIÓN

Se realizará de la cabeza a los pies inspeccionando y palpando las diferentes partes del cuerpo del paciente prestando atención a la presencia de hemorragias, deformidades, contusiones, heridas, cuerpos extraños penetrantes, quemaduras, etc.

 Durante la misma, le mantendremos informado sobre nuestras intenciones y maniobras, que serán siempre cuidadosas evitando la manipulación excesiva e innecesaria que puedan agravar las lesiones o producir unas nuevas. 

El paciente consciente nos ayudará a identificar la zona lesionada y nos informará de que es lo que le ocurre.


 - Examen neurológico básico:

 Nos permite valorar el nivel de respuesta. Para ello utilizaremos técnicas sencillas de exploración como la respuesta que nos da el paciente a preguntas concretas (nombre, lugar donde se encuentra, otros datos personales, etc). Obtendremos así el grado de alerta del paciente, si esta confuso o desorientado, o simplemente no responde a nada. Otra técnica exploratoria es la respuesta a estímulos dolorosos (localiza el dolor, retira el miembro ante el estímulo, se queja, etc). La ausencia de respuesta ambas pruebas exploratorias (verbal y dolorosa) indican un grado de inconsciencia elevado y deberemos estar preparados para iniciar las maniobras de RCP si fuera necesario.

 La movilidad y sensibilidad de las extremidades también nos servirán sobre todo para evaluar el grado de afectación de la médula espinal. 


La Cabeza y Cuello

La hemorragia y/o salida de liquido acuoso por la nariz o el oído deben hacernos sospechar una fractura de los huesos del cráneo.
 Los hematomas alrededor de los ojos y orejas también son signos de gravedad por el mismo motivo.

 Las heridas en cuero cabelludo y cara pueden sangrar abundantemente, hasta el punto que lesiones en la boca (roturas dentales, fractura de maxilar, etc) o en la nariz (fractura de huesos propios) pueden comprometer la respiración de la víctima. 

Especial atención pondremos a la palpación de la región cervical. Cualquier punto doloroso en esta región obliga a suspender cualquier tipo de movilización de la cabeza del paciente. Si además se acompaña de deformidad de la zona indicará casi con toda seguridad que la columna vertebral está afectada.

 Será imprescindible colocar un collarín cervical previo a toda movilización


 - Tórax: 

Buscaremos zonas de dolor que nos hagan sospechar posibles fracturas torácicas. Si la presión suave sobre los costados de la caja torácica provoca dolor, sospecharemos que tiene fracturada alguna o varias costillas.

 Buscaremos también objetos clavados o heridas que puedan penetrar dentro del tórax. Es importante la observación de la movimientos torácicos producidos por la respiración. Una lesión pulmonar grave producirá una disminución de los movimientos de respiratorios de la parte del tórax correspondiente al pulmón afectado.


 - Abdomen:


 Buscaremos puntos dolorosos mediante la palpación suave. Un vientre rígido y doloroso indicará un problema abdominal grave. Examinaremos el abdomen en busca de algún objeto clavado o alguna herida penetrante en el. Aprovecharemos el hueco existente en la parte baja de la espalda (curvatura lumbar) para explorar tanto la parte posterior como posibles puntos dolorosos sobre la columna dorso-lumbar.


 - Pelvis:




Las fracturas de pelvis suelen ser frecuentes y graves. Aproximaremos con suavidad ambos lados de la cadera hacia adentro, si aparece dolor consideraremos la posibilidad de fractura. 



Extremidades:


.  Piernas.







         



 Examinaremos y palparemos cada miembro inferior desde las caderas hasta los pies, buscamos puntos de dolor, deformidades, hemorragias, heridas, fracturas abiertas con salida del hueso, inflamaciones. También es importante evaluar la temperatura del miembro lesionado así como el color de todo o parte del mismo. Podemos comprobar la capacidad de movimiento de las pierna pidiendo al paciente si es capaz de presionar la planta de su pie contra la palma de nuestra mano, si es incapaz de hacerlo, posiblemente tenga una lesión motora.

 Si ambas piernas están paralizadas probablemente haya una lesión que afecte a la médula espinal.



 . Brazos






Examinaremos el brazo desde la clavícula hasta los dedos. Al igual que hemos hecho con los miembros inferiores, buscaremos zonas de dolor, deformidades, inflamaciones, fracturas con salida del hueso al exterior del miembro, etc. Exploraremos la movilidad (flexión y extensión), así como el color y temperatura. Indicaremos al paciente que apriete nuestra mano con la suya, si hay fuerza india que no ha habido lesión medular. 




ANOTACIONES POTS-EXPLORACIÓN

Anotaremos las lesiones encontradas. Hasta que llegue ayuda solicitada, nos mantendremos junto a la víctima, acompañándola y reconfortándola, al tiempo que evaluaremos de forma periódica tanto la evolución de las lesiones como el estado general de la misma.

 Por último, es importante recoger los datos personales del paciente o víctima:

 - Nombre y apellidos
 - Edad - Dirección y teléfono
 - Familiar de contacto 
- Hora del accidente o aparición de los síntomas
 - Hora de la primera asistencia 
- Maniobras realizadas hasta la atención profesional o la llegada de la ayuda
 - Incidencias habidas durante nuestra asistencia asistencia. 


4. CUADRO RESUMEN

          





viernes, 16 de octubre de 2020

TEMA 4. LOS PRIMEROS AUXILIOS. ASPECTOS GENERALES


1. CONCEPTO

Los primeros auxilios son los procedimientos y técnicas de carácter inmediato que se dispensan a las personas que han sido víctimas de un accidente o de una enfermedad repentina. Estos auxilios anteceden a otros más complejos y exhaustivos, que suelen llevarse a cabo en lugares especializados (como un hospital o una clínica).

Este tipo de asistencia, por lo tanto, se suele desarrollar en el lugar de la escena del accidente o en donde la víctima sufre los síntomas repentinos. Dadas las características de la situación, estos primeros auxilios pueden salvarle la vida a una persona.





2. FUNDAMENTOS DE PRIMEROS AUXILIOS EN ENFERMEDAD REPENTINA Y ACCIDENTE



2.1. OBJETIVOS BÁSICOS

 . Evitar la muerte

.  Impedir que se agrave la lesión 

. Aliviar el dolor Evitar infecciones o lesiones secundarias 

. Ayudar o facilitar la recuperación del/ de la lesionado/a




2.2. DECÁLOGO BÁSICO DE PRIMEROS AUXILIOS


1. Tener unos conocimientos básicos como parte de la formación en salud y ciudadanía responsable.

 2. Observar la situación antes de actuar. 

3. Actuar con tranquilidad y rapidez: intervención rápida pero serena, dominando la situación y evitando el pánico.

 4. No mover al accidentado sin saber antes lo que tiene: examinar bien al herido, sin tocarlo innecesariamente.

5. No hacer más que lo indispensable. 

6. Jamás darle de beber o de comer a un accidentado. 

7. Abrigar al herido 

8. Tranquilizar y animar al accidentado, transmiténdole seguridad en nuestra actuación. 

9. El accidentado deberá ser tratado, que no trasladado, con urgencia. 

10. La persona que interviene debe protegerse siempre: asegurar su integridad, poner guantes, etc.




3. PROTOCOLO INICIAL DE ACTUACIÓN 







En el abordaje de las situaciones que requieren intervención de urgencia por accidente hay que observar una conducta PAS (Proteger – Avisar - Socorrer, por este orden). 







3.1. PROTEGER EL LUGAR DE LOS HECHOS 





Proteger al accidentado y a la persona que interviene. Es preferible alejar el peligro que movilizar al accidentado. Por ejemplo: En una fuga de gas: cortar el gas, no encender fuego, no fumar. En un coche: quitar el contacto, aparcar bien o señalizarlo. En daños por electricidad: desconectar la corriente antes de tocar al accidentado. 






3.2. AVISAR A LOS SERVICIOS DE SOCORRO




Sempre que la urgencia, presumiblemente, no pueda ser atendida desde el centro: 061 – Número de urgencias sanitarias 112- Número de urgencias generales 

El teléfono directo de referencia para el alumnado inscrito en el programa Alerta Escolar es el 061; además se recomienda contactar con 061 directamente cuando se esté seguro de que la naturaleza del problema que se quiere comunicar sea exclusivamente sanitaria.

Se recomienda contactar con el 112 en casos en los que existan dudas de que la naturaleza del problema y su resolución puedan necesitar de la intervención de servicios no exclusivamente sanitarios.

 En cualquier caso, las centrales de emergencias están interconectadas por lo que, en el caso de llamar al 112 y necesitar atención médica, seremos remitidos directamente a la Fundación 061. En caso contrario, una vez contactado el 061, si fuera manifiesta la necesidad de otros medios técnicos como bomberos o policía, serán también movilizados.

 Es de vital importancia saber informar correctamente sobre las circunstancias a las que nos enfrentamos. Los servicios de urgencia sólo cuentan con nuestros datos, por lo que habrá que facilitar información acerca de:


 . Lugar exacto: evitar referencias que dependan del conocimiento de la zona en la que estamos. El nombre completo del centro, la dirección exacta o cualquier indicación que permita geolocalizar el lugar del siniestro es clave para la llegada de los medios de ayuda. 

Tipo de accidente: tanta información como sea posible sobre las circunstancias exactas del problema.

. Número de heridos y situación de los mismos: Hay que indicar cuántas personas están afectadas y cuál es su estado según las pautas que nos marquen desde la central de urgencias (p.e. si está consciente, si respira bien...)

Identificarse: es importante que le digamos a la central de urgencia quiénes somos, haciendo constar qué responsabilidades asumimos en ese momento (director/a, profesor/a responsable, para que puedan dirigirse a nosotros y darnos indicaciones precisas...) 

Si nos ponen en contacto con un equipo médico DEBEMOS SEGUIR SEMPRE SUS INSTRUCCIONES y no hacer nada sin consultarlo primero. 

NUNCA DEBEMOS CORTAR LA COMUNICACIÓN hasta que la central nos lo indique. Las llamadas a las centrales de urgencias quedan registradas y grabadas por lo que, en todo momento, tendremos la seguridad de actuar siguiendo instrucciones.

Nunca dejaremos a la víctima sola. Si para avisar tenemos que alejarnos de ella debemos asegurarnos de que queda alguien a su cargo con capacidad de actuar. Si no es posible pediremos ayuda de viva voz o intentaremos estabilizar a la víctima hasta que podamos conseguir ayuda.

Si el centro cuenta con personal formado en Primeros Auxilios y Soporte Vital Básico, y dicho personal se encuentra en el centro, deberá solicitarse su presencia inmediata para su intervención, conjuntamente con el resto de los presentes y coordinadamente con los servicios de urgencia. 




3.3. SOCORRER




1. Salvar la vida. Es el objetivo prioritario de la actuación. 


2. Evitar que se agraven las lesiones. Nuestra actuación, guiada por los servicios de urgencia, debe ir enfocada a evitar que las condiciones de la persona afectada empeoren y, de ser posible, estabilizándola, y cuando sea posible mejorar sus condiciones de espera. 


3. Organizar. Alejar a los curiosos, transmitir instrucciones de la central y de los servicios de urgencia, etc.






jueves, 15 de octubre de 2020

TEMA 3 : LEGISLACIÓN APLICABLE A LOS PRIMEROS AUXILIOS



LEGISLACIÓN

El riesgo que acompaña al ser humano a lo largo de su historia adopta hoy en día nuevas formas asociadas al desarrollo industrial y tecnológico, a las diversas interacciones con el medio ambiente, a la evolución poblacional y a las modalidades de ocupación del territorio que se suman al conjunto de riesgos cotidianos que afecta a la vida diaria. 

La manera de prevenir y afrontar estos riesgos responde a tres ejes clave: medidas territoriales, especiales y de autoprotección.

 Concretamente, a lo largo de estos años se ahondó en la cultura de la autoprotección, asentándose en la normativa vigente, así como en el día a día de todos los ciudadanos y ciudadanas. 

Alguna normativa de referencia, sin ánimo de exhaustividad, que cabe citar, sería

: • Real decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la norma básica de autoprotección de centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de urgencia.
 • Ley 5/2007, de 7 de mayo, de emergencias de Galicia.
 • Real decreto 1468/2008, de 5 de septiembre, por el que se modifica el Real Decreto 393/2007, de 23 de marzo, por el que se aprueba la norma básica de autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de urgencia.
 • Decreto 171/2010, de 1 de octubre, sobre planes de autoprotección en la Comunidad Autónoma de Galicia.

 A este respecto se establece en la normativa que las distintas Administraciones Públicas, en el marco de sus competencias, promoverán de forma coordinada la autoprotección, estableciendo los medios y los recursos necesarios mediante el desarrollo de acciones orientadas a la información y a la sensibilización en materia de prevención y control de riesgos, así como en materia de preparación y respuesta a situaciones de urgencia. 

Asimismo, se establece que es necesario, en los diferentes ciclos educativos, programar actividades de información, prevención y divulgación en materia de protección civil.  ( fuente: protocolo de urgencias sanitarias y enfermedad cronica. Xunta de Galicia)


De forma general: 

Ante una situación de emergencia  cualquier ciudadano tiene la obligación de atender a las personas afectadas. Cuando no se interviene ante estas situaciones se está cometiendo un delito de omisión del deber de socorro.

Si en un momento determinado somos testigos de un accidente y no ayudamos estamos incumpliendo la obligación de intervenir y, en consecuencia tendríamos responsabilidad penal. También estaríamos incumpliendo esta obligación si ante una situación en la que no pudiéramos prestar ayuda, no solicitamos auxilio a otras personas. La persona no podría alegar el desconocimiento de esta obligación, ya que como dice el art. 6 del C.C." la ignorancia de las leyes no excusa de su cumplimiento"

Si un socorrista actuara en una situación de emergencia y, como consecuencia, apareciera una lesión en la victima, podría no tener responsabilidad penal. Esto ocurriría cuando éste hubiera puesto todos los medios a su alcance para evitar el daño y no hubiera existido ni culpa ni intención voluntaria en su forma de actuar.